BLASON
Poeta adicto al portal
HASTA CUANDO
Larga es mi agonía como lo es mi tolerancia
en camino entrampado de ligera esperanza,
silente mi pecho va rompiendo su alianza
con la mente soberbia que asimila ignorancia.
Leve es el hilo donde se mece mi paciencia
he sabido disimular mi torpeza y quizás decido
que se acerca la fecha y mi andar nada cuerdo
se tornara en coraje, con delicada sapiencia.
Hasta cuando mantendré esta férrea mordaza
que se aferra a mi boca con furia descontrolada,
que aviva el vaivén de mil dudas en la calzada
y se atreve el silencio pero mi credo... se afianza.
Quizás ella crea que no se notar la diferencia
que me alojo en rincones con mi amiga la llorona,
compartiendo mil lagrimas y se aleja la mona
quitándome el sueño y mi precaria alegría.
Temo ser directo y con la verdad por delante
afrontarla y decirle que su indiferencia me mata,
pero mas puede el miedo y quizás se arrebata
por decirle sandeces y el temido adiós se levante.
Solo escribo para mi, a mi yo puedo decírselo
para sacarme el dolor que su no sentir me deja,
no me importa el mañana ni la absurda moraleja
que me espera el final y una estrella... en el cielo.
Hasta cuando sera que los fantasmas acudan
y con su accionar presente avive esa tregua,
andaré por las calles de Ilo o la hermosa Moquegua
y me perderé muy lejos, si su adiós, mis miedos confirman.
BLASÓN
Larga es mi agonía como lo es mi tolerancia
en camino entrampado de ligera esperanza,
silente mi pecho va rompiendo su alianza
con la mente soberbia que asimila ignorancia.
Leve es el hilo donde se mece mi paciencia
he sabido disimular mi torpeza y quizás decido
que se acerca la fecha y mi andar nada cuerdo
se tornara en coraje, con delicada sapiencia.
Hasta cuando mantendré esta férrea mordaza
que se aferra a mi boca con furia descontrolada,
que aviva el vaivén de mil dudas en la calzada
y se atreve el silencio pero mi credo... se afianza.
Quizás ella crea que no se notar la diferencia
que me alojo en rincones con mi amiga la llorona,
compartiendo mil lagrimas y se aleja la mona
quitándome el sueño y mi precaria alegría.
Temo ser directo y con la verdad por delante
afrontarla y decirle que su indiferencia me mata,
pero mas puede el miedo y quizás se arrebata
por decirle sandeces y el temido adiós se levante.
Solo escribo para mi, a mi yo puedo decírselo
para sacarme el dolor que su no sentir me deja,
no me importa el mañana ni la absurda moraleja
que me espera el final y una estrella... en el cielo.
Hasta cuando sera que los fantasmas acudan
y con su accionar presente avive esa tregua,
andaré por las calles de Ilo o la hermosa Moquegua
y me perderé muy lejos, si su adiós, mis miedos confirman.
BLASÓN