HASTA SIEMPRE, DON EDUARDO.
Ciñe su espada el eterno poeta,
guarda su pluma que tanto estudié.
Sufro sabiendo que Eduardo se fue.
Foro que pierde su magia discreta.
Gracias, Eduardo. Tu amable silueta
dijo que un día tal vez lograré
darle a mis versos champán y paté,
ecos hermosos de malva y violeta.
Solo me resta mostrar gratitud.
Suerte, maestro de Musas y Bardos,
vive tu estirpe con buena salud.
Deja que olvide mis modos gallardos,
piensa que copio de ti la virtud:
Lirios y rosas, claveles y nardos.
--..--