Toma mi mano
Dijiste con voz firme pero distorsionada tras la mascarilla de oxigeno.
Eres un buen amigo
Después partiste para unirte a Francisco, tu hermano mayor, en el viaje hacia lo eterno.
¡He enterrado a tantos que ya pienso que estoy condenado, maldito!.
Ninguno debió morir primero... y sin embargo en cada una... en cada partida dejaron una lección hermosamente burda.
Hicieron de su vida un despilfarro a excepción de esos últimos momentos que tuve la fortuna de pasar con cada uno en su oportunidad.
Hago un recuento de nuestras conversaciones, tardeadas, serenatas, debates y cientos de disparates. Ninguno es más trascendente que esos instantes precisos antes de que partieran.
He vivido más de la cuenta gracias a ustedes. Y no quiero que sus nombres queden archivados en un legajo hasta que se les otorgue el derecho... el derecho genuino de ser llamados héroes.
Mario L.V.
Carlos Francisco J.P.
Javier Fernando J.P.
Luis Felipe M.
Llegará el momento de honrarlos debidamente, hasta entonces, el mejor de mis abrazos y un Hasta siempre mis hermanos.
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