iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya me canse de tener los ojos tristes
y el alma arrinconada.
Ya me canse de exprimir el corazón
cada tarde que algún aroma
me regresa a la nostalgia.
Te ame, quizá te amo aún
pero me canse de ser
un alma sufrida.
Tengo que aceptar tu olvido
como un regalo del destino.
Porque viendo con crudeza
el tuyo era un amor asesino.
Es, o fue, no se como decirlo,
un amor tortuoso,
intrincado y voluble,
que revolvía mis intestinos.
Siempre fue intenso
y sobre todo clandestino,
pero como me arrancaba
corajes y desatinos.
Ahora ya me canse
de mirar la vida tan opaca
a través de un cristal de lágrimas,
de un recuerdo glorificado
de lo que una vez tuvimos.
No, ya no. Estoy tan cansada
de llorar de pena,
de gritar de rabia.
Puedes quedarte
con tu amor desnutrido,
con tus besos falsos
y tu sexo pasivo.
Ahora me apetece
aspirar a otros caminos.
Me canse de esperar por sobras
habiendo para mí
un banquete completo, y servido.
y el alma arrinconada.
Ya me canse de exprimir el corazón
cada tarde que algún aroma
me regresa a la nostalgia.
Te ame, quizá te amo aún
pero me canse de ser
un alma sufrida.
Tengo que aceptar tu olvido
como un regalo del destino.
Porque viendo con crudeza
el tuyo era un amor asesino.
Es, o fue, no se como decirlo,
un amor tortuoso,
intrincado y voluble,
que revolvía mis intestinos.
Siempre fue intenso
y sobre todo clandestino,
pero como me arrancaba
corajes y desatinos.
Ahora ya me canse
de mirar la vida tan opaca
a través de un cristal de lágrimas,
de un recuerdo glorificado
de lo que una vez tuvimos.
No, ya no. Estoy tan cansada
de llorar de pena,
de gritar de rabia.
Puedes quedarte
con tu amor desnutrido,
con tus besos falsos
y tu sexo pasivo.
Ahora me apetece
aspirar a otros caminos.
Me canse de esperar por sobras
habiendo para mí
un banquete completo, y servido.