epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los primero cuatro versos son de D. José Zorrilla (D. Juan Tenorio)
“Llamé al cielo y no me oyó
mas si sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo.”
Eso a D. Juan sucedió
y no escuchaste su ruego.
De mí dirás que te niego
y que me inclino hacia el mal.
Siempre esperé Tú señal
y Tú, sordo, mudo y ciego
¿Él existe? ¿Dónde se halla?
en buscarlo yo me afano;
y grito su nombre en vano,
mas El, si me oye, se calla.
Pienso entonces que algo falla
y que el hombre se lo inventa.
Si la duda se acrecienta,
es la certeza muy breve.
No hay un dios que nada pruebe
ni diablo que lo desmienta.
“Llamé al cielo y no me oyó
mas si sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo.”
Eso a D. Juan sucedió
y no escuchaste su ruego.
De mí dirás que te niego
y que me inclino hacia el mal.
Siempre esperé Tú señal
y Tú, sordo, mudo y ciego
¿Él existe? ¿Dónde se halla?
en buscarlo yo me afano;
y grito su nombre en vano,
mas El, si me oye, se calla.
Pienso entonces que algo falla
y que el hombre se lo inventa.
Si la duda se acrecienta,
es la certeza muy breve.
No hay un dios que nada pruebe
ni diablo que lo desmienta.
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