Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Hay amores estériles, estériles
como aquellos versos
desafortunados
que se pierden olvidados
en un lugar
que no nos importa.
Hay amores fecundos, fecundos,
a los que no les alcanza
este mundo;
poco cielo para sus sueños
y poca tierra
para sus raíces.
Hay amores inmortales, inmortales
de esos que en medio
del más triste día
regresan y nos invaden
y en su recuerdo
somos felices.
como aquellos versos
desafortunados
que se pierden olvidados
en un lugar
que no nos importa.
Hay amores fecundos, fecundos,
a los que no les alcanza
este mundo;
poco cielo para sus sueños
y poca tierra
para sus raíces.
Hay amores inmortales, inmortales
de esos que en medio
del más triste día
regresan y nos invaden
y en su recuerdo
somos felices.
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