AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Hay un pájaro solitario
que todas las mañanas,
me visita, a la misma hora,
cuando el alba empieza a clarear.
Golpea el cristal con sus alas,
como si no supiera
que llevo el día entero
esperando verlo llegar.
Con un gesto amable le abro la casa,
me sobra hueco en una silla vacía,
y le invito a pasar.
Pero prefiere el aire,
la baranda, su paisaje;
bajo la calma del sol
me canta un poco,
y luego, con la brisa, se va.
Me recuerda a alguien
que me desvelaba al anochecer
y dejaba su sombra en la almohada.
Hay un pájaro en mi ventana
que me mira como si no quisiera mirarme
y me suelta plumas en el alma.
Cuando no viene,
me asomo a la calle
a buscarlo entre las migajas,
y me pregunto
si sueña con hallarme,
o si se habrá olvidado de cómo llegar.
Me recuerda a alguien
que se olvidó de volver,
y un día, sin adiós, ni miradas
se perdió por los caminos del aire,
y ahora en mi balcón, al amanecer,
el silencio abre sus alas.
que todas las mañanas,
me visita, a la misma hora,
cuando el alba empieza a clarear.
Golpea el cristal con sus alas,
como si no supiera
que llevo el día entero
esperando verlo llegar.
Con un gesto amable le abro la casa,
me sobra hueco en una silla vacía,
y le invito a pasar.
Pero prefiere el aire,
la baranda, su paisaje;
bajo la calma del sol
me canta un poco,
y luego, con la brisa, se va.
Me recuerda a alguien
que me desvelaba al anochecer
y dejaba su sombra en la almohada.
Hay un pájaro en mi ventana
que me mira como si no quisiera mirarme
y me suelta plumas en el alma.
Cuando no viene,
me asomo a la calle
a buscarlo entre las migajas,
y me pregunto
si sueña con hallarme,
o si se habrá olvidado de cómo llegar.
Me recuerda a alguien
que se olvidó de volver,
y un día, sin adiós, ni miradas
se perdió por los caminos del aire,
y ahora en mi balcón, al amanecer,
el silencio abre sus alas.
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