Hay una calle...

Ayyy Nancy, cuánta nostalgia encierran tus versos, esa calle larga sembrada de recuerdos y de dolor se hace difícil de transitar, pero caminamos por ella con la esperanza de encontrar la presencia amada y algo de su esencia respiramos a cada paso que por ella damos. Me ha encantado leer tanta belleza y tanta sensibilidad. Besazos mi querida amiga, con mucho cariño y mucha admiración.
Muchas gracias lomi por tus cálidas palabras, un gran abrazo para ti.
 
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Hay una calle...


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Hay una calle...

desde el albor hasta la noche,

continua, sin medir su alcance

al buscar tu incógnito sendero,

inacabable como línea

que se incorpora al mundo,

llena de una áspera distancia

cuando de ella estás tan lejos.

Curvas formas con la rutinaria

vestimenta del luto ante la aurora,

por prescindir de tu paso en su trayecto.

Hay una calle... abierta

entre alturas y hondonadas,

desde mi ventana la contemplo

inmóvil, en su largo aparenta

ir sin frenos, zigzagueando

su negra cola en lo lejano

y sin saber hacia dónde entre los cerros.

Se extiende con acento de roca

por los quietos lagos, intenta

encontrarte en los silencios,

mas sin nada prosigue su paisaje taciturno

por letárgicas colinas y barrancas

con la callada partida de los muertos.

En mis ojos es como una honda grieta

posible entre nubes blancas,

es raíz parduzca que va rasgando el cielo.

No obstante se tiende en el regazo

de los valles que parecen bisbisar

con los ríos, con el viento

y solo halla el lenguaje de esas cosas

que tiemblan dentro de un azul discreto.

Penetra en los vacíos de algún modo,

rebuscando entre neblinas tu reflejo

y más se pierde...

como cicatriz negra en solitario,

hasta que la lluvia vuelve

con visita de nostalgia

a ser compañera en movimiento,

que pudiera ser su lagrimal sin pausa

entretanto se disipa su silueta

en otro espacio. Mas siempre veo

a una calle hacia adelante,

desde otra mañana hasta el ocaso

como un rastro de ceniza

que asciende, huyendo de esta tierra

hacia ti con temprana ruta sin regreso.







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Nancy Santiago Toro
Todos Los Derechos Reservados©
www.nancysantiagotoro.com




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Hay una calle, que nos aleja dequien queremos, y nos llena de melancolía, entristeciéndonos el alma. Pero esa misma calle puede ser camino para que el amado vuelva...
Siempre son hermosos tus poemas y tienen la virtud de tocarnos las sensibles fibras del corazón.
Un abrazo.
 
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Hay una calle...


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Hay una calle...

desde el albor hasta la noche,

continua, sin medir su alcance

al buscar tu incógnito sendero,

inacabable como línea

que se incorpora al mundo,

llena de una áspera distancia

cuando de ella estás tan lejos.

Curvas formas con la rutinaria

vestimenta del luto ante la aurora,

por prescindir de tu paso en su trayecto.

Hay una calle... abierta

entre alturas y hondonadas,

desde mi ventana la contemplo

inmóvil, en su largo aparenta

ir sin frenos, zigzagueando

su negra cola en lo lejano

y sin saber hacia dónde entre los cerros.

Se extiende con acento de roca

por los quietos lagos, intenta

encontrarte en los silencios,

mas sin nada prosigue su paisaje taciturno

por letárgicas colinas y barrancas

con la callada partida de los muertos.

En mis ojos es como una honda grieta

posible entre nubes blancas,

es raíz parduzca que va rasgando el cielo.

No obstante se tiende en el regazo

de los valles que parecen bisbisar

con los ríos, con el viento

y solo halla el lenguaje de esas cosas

que tiemblan dentro de un azul discreto.

Penetra en los vacíos de algún modo,

rebuscando entre neblinas tu reflejo

y más se pierde...

como cicatriz negra en solitario,

hasta que la lluvia vuelve

con visita de nostalgia

a ser compañera en movimiento,

que pudiera ser su lagrimal sin pausa

entretanto se disipa su silueta

en otro espacio. Mas siempre veo

a una calle hacia adelante,

desde otra mañana hasta el ocaso

como un rastro de ceniza

que asciende, huyendo de esta tierra

hacia ti con temprana ruta sin regreso.







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Nancy Santiago Toro
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Una calle, un camino zigzagueando que nos puede conducir a nuestro sino.
Hermosas letras Nancy de una inspiración divina.
Un placer pasar por tu calle.
Cordial saludo
 
Hermosa travesía cargada de imágenes y metáforas .Gracias por compartir este magnifico poema.
Abrazos Nancy.
 
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Hay una calle...


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Hay una calle...

desde el albor hasta la noche,

continua, sin medir su alcance

al buscar tu incógnito sendero,

inacabable como línea

que se incorpora al mundo,

llena de una áspera distancia

cuando de ella estás tan lejos.

Curvas formas con la rutinaria

vestimenta del luto ante la aurora,

por prescindir de tu paso en su trayecto.

Hay una calle... abierta

entre alturas y hondonadas,

desde mi ventana la contemplo

inmóvil, en su largo aparenta

ir sin frenos, zigzagueando

su negra cola en lo lejano

y sin saber hacia dónde entre los cerros.

Se extiende con acento de roca

por los quietos lagos, intenta

encontrarte en los silencios,

mas sin nada prosigue su paisaje taciturno

por letárgicas colinas y barrancas

con la callada partida de los muertos.

En mis ojos es como una honda grieta

posible entre nubes blancas,

es raíz parduzca que va rasgando el cielo.

No obstante se tiende en el regazo

de los valles que parecen bisbisar

con los ríos, con el viento

y solo halla el lenguaje de esas cosas

que tiemblan dentro de un azul discreto.

Penetra en los vacíos de algún modo,

rebuscando entre neblinas tu reflejo

y más se pierde...

como cicatriz negra en solitario,

hasta que la lluvia vuelve

con visita de nostalgia

a ser compañera en movimiento,

que pudiera ser su lagrimal sin pausa

entretanto se disipa su silueta

en otro espacio. Mas siempre veo

a una calle hacia adelante,

desde otra mañana hasta el ocaso

como un rastro de ceniza

que asciende, huyendo de esta tierra

hacia ti con temprana ruta sin regreso.







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Nancy Santiago Toro
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Preciosos y muy delicados los destellos que se suceden en esa calle, donde los sentimientos florecen de la mano de tu sentida y magnífica pluma. Seduce la lectura de tu gran poema.

Un abrazo, mi querida y apreciada amiga.

Un placer asomarme a tu balcón de versos y sensibilidades poéticas.
 
He buscado si aun se puede otorgar reputacion como antes y no he encotrado por que este poema la merece por la manera en que expresa esa sensacion de misterio mezclado con esperanza que he sentido al estar ante un camino nuevo o calle que nunca he recorrido y siento la impresión que me conduciara al encuentro de algo desconocido que puede se bello o extraño. Lo empece a leer por el título y no me defraudo en lo que de momento esperaba del mismo. Un saludo afectuoso.
Hola Rigel, me alegra encontrarte por estos versos y apreciar tus bellas letras. Es una gran alegría sentir tu presencia amigo, un abrazo grande para ti.
 
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Hay una calle...

desde el albor hasta la noche,

continua, sin medir su alcance

al buscar tu incógnito sendero,

inacabable como línea

que se incorpora al mundo,

llena de una áspera distancia

cuando de ella estás tan lejos.

Curvas formas con la rutinaria

vestimenta del luto ante la aurora,

por prescindir de tu paso en su trayecto.

Hay una calle... abierta

entre alturas y hondonadas,

desde mi ventana la contemplo

inmóvil, en su largo aparenta

ir sin frenos, zigzagueando

su negra cola en lo lejano

y sin saber hacia dónde entre los cerros.

Se extiende con acento de roca

por los quietos lagos, intenta

encontrarte en los silencios,

mas sin nada prosigue su paisaje taciturno

por letárgicas colinas y barrancas

con la callada partida de los muertos.

En mis ojos es como una honda grieta

posible entre nubes blancas,

es raíz parduzca que va rasgando el cielo.

No obstante se tiende en el regazo

de los valles que parecen bisbisar

con los ríos, con el viento

y solo halla el lenguaje de esas cosas

que tiemblan dentro de un azul discreto.

Penetra en los vacíos de algún modo,

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y más se pierde...

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hasta que la lluvia vuelve

con visita de nostalgia

a ser compañera en movimiento,

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entretanto se disipa su silueta

en otro espacio. Mas siempre veo

a una calle hacia adelante,

desde otra mañana hasta el ocaso

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que asciende, huyendo de esta tierra

hacia ti con temprana ruta sin regreso.







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excelso poema, cada verso dibuja imágenes exactas del contexto. me ha gustado pasar a disfrutar de su poesía, buenas noches saludos.
 
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Hay una calle...

desde el albor hasta la noche,

continua, sin medir su alcance

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inacabable como línea

que se incorpora al mundo,

llena de una áspera distancia

cuando de ella estás tan lejos.

Curvas formas con la rutinaria

vestimenta del luto ante la aurora,

por prescindir de tu paso en su trayecto.

Hay una calle... abierta

entre alturas y hondonadas,

desde mi ventana la contemplo

inmóvil, en su largo aparenta

ir sin frenos, zigzagueando

su negra cola en lo lejano

y sin saber hacia dónde entre los cerros.

Se extiende con acento de roca

por los quietos lagos, intenta

encontrarte en los silencios,

mas sin nada prosigue su paisaje taciturno

por letárgicas colinas y barrancas

con la callada partida de los muertos.

En mis ojos es como una honda grieta

posible entre nubes blancas,

es raíz parduzca que va rasgando el cielo.

No obstante se tiende en el regazo

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con los ríos, con el viento

y solo halla el lenguaje de esas cosas

que tiemblan dentro de un azul discreto.

Penetra en los vacíos de algún modo,

rebuscando entre neblinas tu reflejo

y más se pierde...

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hasta que la lluvia vuelve

con visita de nostalgia

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desde otra mañana hasta el ocaso

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me ha mojado tu lluvia , y ese camino aspero inacabable, por el cual el amor nos ha arrastrado y que todos hemos recorido te dejo un beso compañera bella lectura he disfrutado
 

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