Luis Trujillo
Poeta recién llegado
Hay una cueva que se llama
infancia y mi ancla ahí reposa
grandes sombras de nebulosa
ausencia de rostro como los años
negros, como la distancia fría,
me empujan y desvían al sol
a la intemperie, afuera del sueño
y lomas verdes
al horario, que en rutina y en resumen
es techumbre y calvario para aves
¡ Pobres de los míos que salen
de la cueva ! como cae un pato
en caída de muerte , como es robado
un pez, ya pescado, pegado
al cedazo en convulsión y
ojos blancos
hábra que decirles a los ciegos
y a niños y a poetas
que la noche es una cueva
de ensueño y lomas verdes
con ausencia de rostro, de horario
y de techumbre
hábra que agregar que la infancia
tiene vigencia de años
y no de horas, ni de albas.
infancia y mi ancla ahí reposa
grandes sombras de nebulosa
ausencia de rostro como los años
negros, como la distancia fría,
me empujan y desvían al sol
a la intemperie, afuera del sueño
y lomas verdes
al horario, que en rutina y en resumen
es techumbre y calvario para aves
¡ Pobres de los míos que salen
de la cueva ! como cae un pato
en caída de muerte , como es robado
un pez, ya pescado, pegado
al cedazo en convulsión y
ojos blancos
hábra que decirles a los ciegos
y a niños y a poetas
que la noche es una cueva
de ensueño y lomas verdes
con ausencia de rostro, de horario
y de techumbre
hábra que agregar que la infancia
tiene vigencia de años
y no de horas, ni de albas.
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