guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Hay una casa en el desierto, tan sola y vacía
como las venas cóncavas del corazón.
Hay una casa y dentro
una dama que espera ver la luz del día.
Ella sueña con delirios azules
y tiene los ojos verdes.
Ella es la angustia de los amores.
Necesita agua, mucha agua,
necesita a la mar.
Necesita ahogar
sus penas en un vaso de cristal,
ahogar su soledad en un océano sin final.
Y ella quiere explotar,
ser parte de las estrellas.
Quiere fulminar su ser
en un astral frenesí.
Quiere terminar lo que nunca empezó,
quiere ser parte de un cielo,
quiere ser astro y desde su atrio alzar vuelo.
Mas no la deja la cruel realidad,
no la dejan los sonidos,
no la suelta la arena.
No hay en ella esperanza
y cuando de rodillas reza
ningún ángel le besa la cabeza.
Sus latidos se pierden vagos
por los rincones de los cuartos,
por las camas llenas de polvo.
Se pierde ella en su huerto sin frutos.
Alacranes pican sus pies
pero es ella dama de tanto veneno
que los insectos sucumben ante su piel.
Hay una dama en un desierto,
en un continente lleno de sufrimiento,
en un planeta presa del calentamiento
aunque todos sus hijos son de hielo.
Hay una dama a la cual se la devoró el tiempo
como las venas cóncavas del corazón.
Hay una casa y dentro
una dama que espera ver la luz del día.
Ella sueña con delirios azules
y tiene los ojos verdes.
Ella es la angustia de los amores.
Necesita agua, mucha agua,
necesita a la mar.
Necesita ahogar
sus penas en un vaso de cristal,
ahogar su soledad en un océano sin final.
Y ella quiere explotar,
ser parte de las estrellas.
Quiere fulminar su ser
en un astral frenesí.
Quiere terminar lo que nunca empezó,
quiere ser parte de un cielo,
quiere ser astro y desde su atrio alzar vuelo.
Mas no la deja la cruel realidad,
no la dejan los sonidos,
no la suelta la arena.
No hay en ella esperanza
y cuando de rodillas reza
ningún ángel le besa la cabeza.
Sus latidos se pierden vagos
por los rincones de los cuartos,
por las camas llenas de polvo.
Se pierde ella en su huerto sin frutos.
Alacranes pican sus pies
pero es ella dama de tanto veneno
que los insectos sucumben ante su piel.
Hay una dama en un desierto,
en un continente lleno de sufrimiento,
en un planeta presa del calentamiento
aunque todos sus hijos son de hielo.
Hay una dama a la cual se la devoró el tiempo
::