Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Esto no es un cuento,
sino una realidad ahí fuera
de niños que, asediados
por la negra noche, solo conocen
los colores del humo y la sangre,
del lodo y los huesos.
Como nadie les ha contado
que al otro lado del espejo
existe un arcoíris
que se puede tocar con las manos,
nada saben de garabatos multicolores
que puedan identificarse
con personas cercanas y grandiosas
o con ríos de un azul intenso
descendiendo por picudas montañas
o con playas donde el Sol
está alegre y el mar ahíto de vida.
Por eso solo pintan sobre la terca noche,
que vuelve una y otra vez
a torturarlos con su desfile
de gargantas abiertas y su perfume
de sangre caliente, saliva y polvo.
sino una realidad ahí fuera
de niños que, asediados
por la negra noche, solo conocen
los colores del humo y la sangre,
del lodo y los huesos.
Como nadie les ha contado
que al otro lado del espejo
existe un arcoíris
que se puede tocar con las manos,
nada saben de garabatos multicolores
que puedan identificarse
con personas cercanas y grandiosas
o con ríos de un azul intenso
descendiendo por picudas montañas
o con playas donde el Sol
está alegre y el mar ahíto de vida.
Por eso solo pintan sobre la terca noche,
que vuelve una y otra vez
a torturarlos con su desfile
de gargantas abiertas y su perfume
de sangre caliente, saliva y polvo.
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