Alicia La Maya
Poeta fiel al portal
El insomnio es el pájaro de la noche
con las alas quebradas.
Una ronda de buitres
sobre la carne
de ballenas blancas
que en cónclave
murieron en la arena.
Es un tejido hecho de astillas,
atrapado en ayeres y pretéritos,
ese antiguo día
que perdura en tinieblas
y se confunde entre
remolinos de albas
que no llegan.
Es un acontecer
trasparente e insípido,
en posición fetal,
que en su transcurso
planea parir al sueño.
Un espejo definido
de angostura
serpenteando
ecos en la noche.
Un avatar
con ritmo de estribillo,
pentagrama cruzado
de corcheas y silencios,
cabalgando un misterio.
Es saciar la desesperación
en el abdomen,
con un látigo de pestañas,
que crecen indefinidas
en el cuenco de los párpados
donde se refrescan las simientes.
Una síntesis
entre el páramo
de los ojos
y la tierra seca
que ahoga la cosecha.
Un ojal
que chorrea el tiempo
sin ahora.
El insomnio es de la noche,
la última página del libro,
borroneada.