Karla Incauta
Reiniciándome
He aquí yo,
sosteniendo de manera incólume
tus nostalgias,
con la sonrisa escondida
y el garabato de niño en la espalda
alegando inocencia
por este presidio perpetuo...
He aquí yo,
nuevamente,
recordando y de reojo observando,
con la vergüenza del poeta sin acentos,
con la humillación del banquero punk
quien fuera despreciado por el ojo gris
y torturado con el olor a gas...
He aquí yo,
nuevamente,
con las extremidades gastadas,
con el aire de testaferro en el negocio
en que hipotequé el infierno,
en estado de ceguera
por legañas en punto fijo
¿Que me queda en esta vereda?
¿alzar una bandera?
¿lanzar colores brillantes al rostro?
¿escribir acaso de sudores y arremangar los dolores?...
¡BASTA!
sosteniendo de manera incólume
tus nostalgias,
con la sonrisa escondida
y el garabato de niño en la espalda
alegando inocencia
por este presidio perpetuo...
He aquí yo,
nuevamente,
recordando y de reojo observando,
con la vergüenza del poeta sin acentos,
con la humillación del banquero punk
quien fuera despreciado por el ojo gris
y torturado con el olor a gas...
He aquí yo,
nuevamente,
con las extremidades gastadas,
con el aire de testaferro en el negocio
en que hipotequé el infierno,
en estado de ceguera
por legañas en punto fijo
¿Que me queda en esta vereda?
¿alzar una bandera?
¿lanzar colores brillantes al rostro?
¿escribir acaso de sudores y arremangar los dolores?...
¡BASTA!
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