José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
He cogido un tren hoy
o quizás el tren me ha cogido a mi,
esta vez no me ha atropellado,
me ha metido en un vagón.
Normal, todo era normal
como en la vida del día a día.
Nada de vías cruzadas,
ni el susurro de raíles a las ruedas.
Un vagón normal y corriente.
Así que empecemos:
Enlace exterior.
Sentado,
sí yo sentado.
Veo gente sentada
en este vagón,
Otros de pie me ven a mi sentado
escribiendo en una libreta.
¿Y qué deben pensar que escribo?
No sé...
Mmmmmmm, sí.
Yo sí sé qué le haría a ese chico
con el que sin buscarlo
las miradas se han cruzado.
Algo espontáneo, nada programado.
El chico lleva un pendiente,
no sé porque lo lleva
ni porque lo digo.
Y mucho menos sé porque tú has llegado hasta aquí
y lo estás leyendo.
Si pudiera le metería mano, a ese chico
aquí en el vagón, frente a todos.
Lo tumbaría en el suelo,
tiraría esta libreta
y dejaría de escribir esta tontería que escribo.
Vaya, vaya, el chico se baja y a mi me quedan tres paradas.
La primera parada sería la de mi tumba la que me mancha de escritos registrados en mi disco duro.
La segunda parada, la de mi corrida.
Lameré mis manos como aperitivo a falta de las tuyas.
La tercera parada de mamadas de otoño se disipa
entre finales y despedidas.
Bueno esto ha sido una mierda
y una señal inequívoca
que estoy perdiendo facultades.
Qué es eso de escribir en una libreta que me follaría a un chico
en lugar de estar follándomelo y dejarme de poesías.
Vaya, vaya que mal vamos.
o quizás el tren me ha cogido a mi,
esta vez no me ha atropellado,
me ha metido en un vagón.
Normal, todo era normal
como en la vida del día a día.
Nada de vías cruzadas,
ni el susurro de raíles a las ruedas.
Un vagón normal y corriente.
Así que empecemos:
Enlace exterior.
Sentado,
sí yo sentado.
Veo gente sentada
en este vagón,
Otros de pie me ven a mi sentado
escribiendo en una libreta.
¿Y qué deben pensar que escribo?
No sé...
Mmmmmmm, sí.
Yo sí sé qué le haría a ese chico
con el que sin buscarlo
las miradas se han cruzado.
Algo espontáneo, nada programado.
El chico lleva un pendiente,
no sé porque lo lleva
ni porque lo digo.
Y mucho menos sé porque tú has llegado hasta aquí
y lo estás leyendo.
Si pudiera le metería mano, a ese chico
aquí en el vagón, frente a todos.
Lo tumbaría en el suelo,
tiraría esta libreta
y dejaría de escribir esta tontería que escribo.
Vaya, vaya, el chico se baja y a mi me quedan tres paradas.
La primera parada sería la de mi tumba la que me mancha de escritos registrados en mi disco duro.
La segunda parada, la de mi corrida.
Lameré mis manos como aperitivo a falta de las tuyas.
La tercera parada de mamadas de otoño se disipa
entre finales y despedidas.
Bueno esto ha sido una mierda
y una señal inequívoca
que estoy perdiendo facultades.
Qué es eso de escribir en una libreta que me follaría a un chico
en lugar de estar follándomelo y dejarme de poesías.
Vaya, vaya que mal vamos.
Última edición por un moderador: