Lôren
Poeta fiel al portal
Amarro con el destello de mi elocuente mirada
cada vocal herida de tu nombre sangriento
imploras piedad tornando tus ojos al viento
y su soplo refleja tu transparencia manchada.
Aprieto con el tacto sutil de mi prudente mano
el órgano maestro que late en tu interior
y,entre sangre y venas, carne y dolor
desecho lo podrido, amasando lo sano.
Acierto a envolver la palabra en dulce sonido
para vestir la tuya, silenciosa y cautiva
penetra despacio en cada consonante esquiva
reactivando la memoria de este terco olvido.
Atravieso cada hueso roído de tu esqueleto eterno
lamiendo sus grietas con mi baba impoluta
con mi lengua articulo tu sabiduría bruta
borrando cada vago resquicio de infierno.
Arranco los gusanos retorcidos de tu negro sentir
con mis lánguidos dientes punzantes de amor
esa gran serpiente que remueve tu dolor
pulsa, en lo hondo, desesperada por salir.
No llames a la fuerza de la inercia mala suerte
la mugre que te arrastra y te arroja a lo profundo
la conozco en demasía porque viene de mi mundo
y yo, en tí, he de darle al fin la muerte.
cada vocal herida de tu nombre sangriento
imploras piedad tornando tus ojos al viento
y su soplo refleja tu transparencia manchada.
Aprieto con el tacto sutil de mi prudente mano
el órgano maestro que late en tu interior
y,entre sangre y venas, carne y dolor
desecho lo podrido, amasando lo sano.
Acierto a envolver la palabra en dulce sonido
para vestir la tuya, silenciosa y cautiva
penetra despacio en cada consonante esquiva
reactivando la memoria de este terco olvido.
Atravieso cada hueso roído de tu esqueleto eterno
lamiendo sus grietas con mi baba impoluta
con mi lengua articulo tu sabiduría bruta
borrando cada vago resquicio de infierno.
Arranco los gusanos retorcidos de tu negro sentir
con mis lánguidos dientes punzantes de amor
esa gran serpiente que remueve tu dolor
pulsa, en lo hondo, desesperada por salir.
No llames a la fuerza de la inercia mala suerte
la mugre que te arrastra y te arroja a lo profundo
la conozco en demasía porque viene de mi mundo
y yo, en tí, he de darle al fin la muerte.
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