Teo Moran
Poeta fiel al portal
He dejado en creer en ti, en las palabras,
en la levedad de los puntos suspensivos,
en todas las frases llenas de interrogantes,
en aquel leve aroma a lavanda y tomillo,
al final del presente y a este efímero pasado,
a la lentitud de ese amor que me profesas
y me dices que es único y verdadero,
porque no puedo creer en él ni en su latido,
ni en la forma ovalada de su palpitación
en la cual nos reflejamos y nos hundimos,
no puedo, lo intento pero ya no es lo mismo.
He dejado de esperar al rubor de tu mejilla,
a esa sonrisa que me alegraba el corazón,
aclamé bajo el cerezo con su blanca flor
que si hubo una esperanza hubo pasión,
que si arrié mis velas el mar me acogió,
y si por un momento perdí nuestra batalla
me levanté desarmado buscando la paz
aún a costa de que ésta fuera el final.
He dejado de creer en ti y en los posibles,
no soy capaz de sumar y restar los instantes
en los cuales fuimos parte de un secreto,
no soy capaz de recordar el roce de tu piel
ni aún cuando el jilguero trina bajo el cerezo
con la sublime partitura misteriosa del olvido
y ésta con su melodía me lleve a otro destino.
No soy capaz de diferenciar la verdad del sueño,
la herida de la reverberación de unos besos,
porque ya no puedo creer en ti ni en las palabras,
ni en la retorica la cual ya no nos dice nada,
cuando el pesar me lleva a cambiar el paso
y tras las sombras blancas del dulce cerezo
este mundo triste y cansado sigue adelante,
y el latido del corazón herido deja su nostalgia
en los renglones melancólicos del recuerdo.
No puedo creer en ti porque me hace daño,
deben escapar aquellas risas de mi corazón,
todas las caricias que hoy se forjan en mi piel
y sus huellas se desmoronan en el ocaso,
el prisma de tu iris reluciendo con cada beso,
debo olvidar todos esos te quiero y te amo,
descubrir en los labios de un callado suspiro
que ya no navego en el mar de los amantes
que sobrevive en el coral dulce del recuerdo.
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