He dispuesto la vida en la cruzada

M.Gómez

Poeta recién llegado
He dispuesto la vida en la cruzada
por desterrar los límites del cielo,
arrojando las armas de este duelo
al vacío de mi alma silenciada.

Resiste la palabra sazonada,
la voz que el labio endulza sin consuelo,
apuntalando al pie de su recelo
el desaire que afecta en la mirada.

Postrado está mi lecho al sabotaje
revestido con dolo en su lenguaje,
sutil hervor, asaz indiferencia.

Y por negar la firma en el mensaje
que condona la deuda del peaje
convivo entre la duda y la impaciencia.
 
Última edición:
He dispuesto la vida en la cruzada
por desterrar los límites del cielo,
arrojando las armas de este duelo
al vacío de mi alma silenciada.

Resiste la palabra sazonada,
la voz que el labio endulza sin consuelo,
apuntalando al pie de su recelo
el desaire que afecta en la mirada.

Postrado está mi lecho al sabotaje
revestido con dolo en su lenguaje,
sutil hervor, asaz indiferencia.

Que por negar la firma en el mensaje
que condona la deuda del peaje
convivo entre la duda y la impaciencia.
Veo que haz vuelto de nuevo a escribir, tu entrañable poesía se caracteriza por ser muy delicada y atrayente, grato de nuevo leerte, saludos
 
Muchas gracias por la amable visita y comentario, Marianne.
Me alegra saber que el poema fue de tu agrado.
Un saludo.
 
He dispuesto la vida en la cruzada
por desterrar los límites del cielo,
arrojando las armas de este duelo
al vacío de mi alma silenciada.

Resiste la palabra sazonada,
la voz que el labio endulza sin consuelo,
apuntalando al pie de su recelo
el desaire que afecta en la mirada.

Postrado está mi lecho al sabotaje
revestido con dolo en su lenguaje,
sutil hervor, asaz indiferencia.

Que por negar la firma en el mensaje
que condona la deuda del peaje
convivo entre la duda y la impaciencia.

Debo decir que este soneto te ha salido redondo y te deseo que tengas suerte en el concurso.

Un cordial saludo.

Mouse
 
He dispuesto la vida en la cruzada
por desterrar los límites del cielo,
arrojando las armas de este duelo
al vacío de mi alma silenciada.

Resiste la palabra sazonada,
la voz que el labio endulza sin consuelo,
apuntalando al pie de su recelo
el desaire que afecta en la mirada.

Postrado está mi lecho al sabotaje
revestido con dolo en su lenguaje,
sutil hervor, asaz indiferencia.

Y por negar la firma en el mensaje
que condona la deuda del peaje
convivo entre la duda y la impaciencia.
Excelente soneto, estimado M. Gómez, tiene el APTO.
Saludos cordiales.
 

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