He dispuesto la vida en la cruzada
por desterrar los límites del cielo,
arrojando las armas de este duelo
al vacío de mi alma silenciada.
Resiste la palabra sazonada,
la voz que el labio endulza sin consuelo,
apuntalando al pie de su recelo
el desaire que afecta en la mirada.
Postrado está mi lecho al sabotaje
revestido con dolo en su lenguaje,
sutil hervor, asaz indiferencia.
Y por negar la firma en el mensaje
que condona la deuda del peaje
convivo entre la duda y la impaciencia.
por desterrar los límites del cielo,
arrojando las armas de este duelo
al vacío de mi alma silenciada.
Resiste la palabra sazonada,
la voz que el labio endulza sin consuelo,
apuntalando al pie de su recelo
el desaire que afecta en la mirada.
Postrado está mi lecho al sabotaje
revestido con dolo en su lenguaje,
sutil hervor, asaz indiferencia.
Y por negar la firma en el mensaje
que condona la deuda del peaje
convivo entre la duda y la impaciencia.
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