Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se ha muerto la ilusión, se fue la vida,
y el aire se hace casi irrespirable,
me niega su fragancia indispensable
y solo me hago nada sin medida.
Me he muerto por no hallar mejor salida
que darme a la llovizna inconsolable;
fallezco tantas veces que intratable
reposo bajo losa deslucida.
Atrás quedó la risa embriagadora,
el roce de otra piel, la voz amada,
los ojos de mirada evocadora
He muerto y tengo el alma inanimada
-difunta por un tiempo que se escora-
vacía como carne amortajada.
y el aire se hace casi irrespirable,
me niega su fragancia indispensable
y solo me hago nada sin medida.
Me he muerto por no hallar mejor salida
que darme a la llovizna inconsolable;
fallezco tantas veces que intratable
reposo bajo losa deslucida.
Atrás quedó la risa embriagadora,
el roce de otra piel, la voz amada,
los ojos de mirada evocadora
He muerto y tengo el alma inanimada
-difunta por un tiempo que se escora-
vacía como carne amortajada.