Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé si estarás despierto,
acaso duerma el reloj,
sólo pasé a preguntarte
si has visto mi corazón.
En el embozo no estaba,
ni en la almohada... ¡por Dios!
revisé todos los hilos
de su trama de algodón.
También ojeé aquel libro,
no recuerdo el escritor
porque es bastante pesado
y lo guardo en el cajón
debajo de los ensueños,
apiñados con primor,
que barajo con la luna
y descarto con el sol.
Lo he buscado en el aroma
deshojado de una flor
que se teje con el trino
del pardal en el balcón
y en el vuelo de las hojas
que aletean sin control
abrazadas a los vientos
con total abnegación.
Así que he pensado vida
que tal vez y por error,
se me quedó anudadito
en el eco de tu voz,
junto al beso de tu boca
donde nace la pasión
o en el roce de tus manos
donde muere mi sopor.
Creo que escucho el latido
sonando a la par los dos
en el pliegue de tu pecho
con un rítmico bemol,
uno le dice, ¡mi cielo!
otro responde... ¡mi amor!
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