Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Augurio bíblico del fin de todos.
Mis huesos se trituran por debajo
de mis carnes
secadas al calor del ir y venir
lleno de prisas y sin fin
de esta vida que llamamos vida.
Entre travesías de trabajo,
en horas interminables,
a la luz artificial de los neones
se consume mi aliento y mis sueños
en pro de lo que llamamos "sustento".
Y de las cenizas de mis anhelos,
que lejos, bien lejos,
se ha llevado el viento,
me llega el eco de un quejido,
yo misma diciéndome al oído:
"no más, por favor"
Mis huesos se trituran por debajo
de mis carnes
secadas al calor del ir y venir
lleno de prisas y sin fin
de esta vida que llamamos vida.
Entre travesías de trabajo,
en horas interminables,
a la luz artificial de los neones
se consume mi aliento y mis sueños
en pro de lo que llamamos "sustento".
Y de las cenizas de mis anhelos,
que lejos, bien lejos,
se ha llevado el viento,
me llega el eco de un quejido,
yo misma diciéndome al oído:
"no más, por favor"