Nada Vratovic
Poeta recién llegado
He ofrecido tu nombre al Olvido
como un sacrificio.
Lo he colocado sobre un plato de estaño
y un lecho de rosas carcomidas por los gusanos.
La sangre que tiñe el altar es la mía
y las velas están hechas con mis cabellos y uñas.
Cualquier precio es poco
si con ello consigo borrarte.
Y entre cánticos de brujas
que aún saben a ceniza,
he bailado frente a esta hoguera herética
alzando los brazos a los Cielos,
con labios húmedos
y ojos ponzoñosos.
Adiós...
Es la palabra secreta.
¿Ves? No importan las lágrimas
ni este color sin color que nubla todo.
Adiós...
Debo repetirlo como una letanía.
Porque este poema es un cuchillo.
como un sacrificio.
Lo he colocado sobre un plato de estaño
y un lecho de rosas carcomidas por los gusanos.
La sangre que tiñe el altar es la mía
y las velas están hechas con mis cabellos y uñas.
Cualquier precio es poco
si con ello consigo borrarte.
Y entre cánticos de brujas
que aún saben a ceniza,
he bailado frente a esta hoguera herética
alzando los brazos a los Cielos,
con labios húmedos
y ojos ponzoñosos.
Adiós...
Es la palabra secreta.
¿Ves? No importan las lágrimas
ni este color sin color que nubla todo.
Adiós...
Debo repetirlo como una letanía.
Porque este poema es un cuchillo.