marquelo
Negrito villero
La conocí cuando jugaba con el aire
cuando deformaba sus extremidades
impuestas al azul.
La conocí cuando la palabra se abría
como fruta
en la noche apretando como puño
cuando todas las puertas
no eran el reflejo
instantáneo de la vista.
La conocí y punto. Lo que sigue no es sino el hechizo
insalvable de los mudos/
el corazón desteñido que entregan los carteros.
La conocí
La sentí
con todo ese aire que radiografían
las entelequias
más osadas al color
al sueño
que también es oruga tratando de volar.
La conocí
cuando terminó el aliento religioso del deseo.
La conocí
cuando empezó el silencio torturante de la nada.
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