claudiorbatisti
claudiorbatisti
Hefesto quiso amar a su adorada
a salvo de miradas maliciosas,
llegando entre caricias silenciosas
al templo de la diosa más sagrada.
Se entrega a su Afrodita inmaculada
cambiaron pues miradas temblorosas,
y estando los amantes entre rosas
surgió Cibeles como de la nada.
Jamás siguió castigo tan severo,
los cambia por idénticos leones
uncidos a su carro fuertemente.
Sintiendo en ese yugo tan austero
a quien no podrán ver por sus acciones
y solo oirán rugir eternamente.
a salvo de miradas maliciosas,
llegando entre caricias silenciosas
al templo de la diosa más sagrada.
Se entrega a su Afrodita inmaculada
cambiaron pues miradas temblorosas,
y estando los amantes entre rosas
surgió Cibeles como de la nada.
Jamás siguió castigo tan severo,
los cambia por idénticos leones
uncidos a su carro fuertemente.
Sintiendo en ese yugo tan austero
a quien no podrán ver por sus acciones
y solo oirán rugir eternamente.