Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Heme aquí desnudo ante ti,
con el alma despojada de máscaras,
con el corazón en la mano,
temblando como un niño perdido.
Heme aquí, vacío de todo,
cargado de ausencias y silencios,
gritando en el vacío de tu nombre,
que resuena en cada rincón de mi ser.
Heme aquí, deshecho por la vida,
por los días sin tu risa,
por las noches sin tus abrazos,
por el eco constante de tu partida.
Heme aquí, frente a ti,
desnudo de esperanzas vanas,
con el dolor tatuado en la piel,
y la angustia de saberte lejana.
Heme aquí, perdido en la maraña
de recuerdos que me asfixian,
de promesas rotas, de sueños muertos,
de un amor que aún me quema.
Heme aquí, con la mirada vacía,
buscando en el infinito tus ojos,
esperando encontrar en la nada
un susurro de tu voz, una señal de tu regreso.
Heme aquí, en la más cruda verdad,
sin escudos, sin defensas,
simplemente yo, en toda mi fragilidad,
desnudo ante ti, y ante mi propia soledad.
con el alma despojada de máscaras,
con el corazón en la mano,
temblando como un niño perdido.
Heme aquí, vacío de todo,
cargado de ausencias y silencios,
gritando en el vacío de tu nombre,
que resuena en cada rincón de mi ser.
Heme aquí, deshecho por la vida,
por los días sin tu risa,
por las noches sin tus abrazos,
por el eco constante de tu partida.
Heme aquí, frente a ti,
desnudo de esperanzas vanas,
con el dolor tatuado en la piel,
y la angustia de saberte lejana.
Heme aquí, perdido en la maraña
de recuerdos que me asfixian,
de promesas rotas, de sueños muertos,
de un amor que aún me quema.
Heme aquí, con la mirada vacía,
buscando en el infinito tus ojos,
esperando encontrar en la nada
un susurro de tu voz, una señal de tu regreso.
Heme aquí, en la más cruda verdad,
sin escudos, sin defensas,
simplemente yo, en toda mi fragilidad,
desnudo ante ti, y ante mi propia soledad.