DIEGO
Poeta adicto al portal
Era un habitante más de la gran ciudad, el heredero de lo que ya estaba hecho.
Caminaba por calles que ya otros y antes que él habían caminado, corrió desesperadamente por senderos hundidos por pisadas pasadas.
Luchó contra el viento y la lluvia acostumbrados a frenar los cuerpos.
Apuró sus pulmones con aires ya respirados.
Sintió todo eso, sintió la tristeza de la noche.
Subió escaleras derruídas por el tiempo y el uso; y cuando estuvo en la cima de aquel viejo e imponente edificio, saltó al vacío, y cayó muerto...
sobre otras tumbas...
Caminaba por calles que ya otros y antes que él habían caminado, corrió desesperadamente por senderos hundidos por pisadas pasadas.
Luchó contra el viento y la lluvia acostumbrados a frenar los cuerpos.
Apuró sus pulmones con aires ya respirados.
Sintió todo eso, sintió la tristeza de la noche.
Subió escaleras derruídas por el tiempo y el uso; y cuando estuvo en la cima de aquel viejo e imponente edificio, saltó al vacío, y cayó muerto...
sobre otras tumbas...