Aurora.
Poeta recién llegado
La soledad es mi gran espacio de refugio.
La música mi gran acompañante.
A veces me pregunto de dónde vienen las inmensas ganas de que todos desaparezcan por un buen tiempo.
A veces me cuestiono por qué no soporto ciertas voces alrededor mío.
Especialmente la tuya.
Esa que conlleva un gran tono de agresividad, como si no alcanzaran las palabras para describir todo el dolor que llevas dentro.
Esa que desde mi niñez, me brindó cierto dolor, ciertas ganas de que no estuvieras.
Y es que al fin de cuentas, sos mi gran acompañante y a la vez sos nada.
Sos aquella persona que quiso brindar amor y terminó dando grietas.
Sos aquella persona que se ató a la mía, como si fuese un objeto del cual hay que cuidar.
Me sigo preguntando por qué todavía tenes la necesidad de arrastrarme con vos.
Por qué nuestros recuerdos de diversión sólo los puedo contar con una mano.
Por qué tienes la necesidad incontrolable de vivir a través de mi.
Quizás no haya respuestas.
Quizás todavía creas que pensar en el futuro importa más que el presente.
Quizás recién te des cuenta cuando ya no me veas más todos los días.
Cuando me despida de vos, cuando por fin pueda empezar mi vida.
Y sí, hablo de empezar mi vida.
Porque a tu lado mi vida se estanca.
Porque a tu lado mi vida se achica, se vuelve un “casi”.
Porque un abrazo tuyo puede curar todas mis heridas,
pero aún así, una sola palabra de tu boca puede hacer sangrar cada una de ellas.
La música mi gran acompañante.
A veces me pregunto de dónde vienen las inmensas ganas de que todos desaparezcan por un buen tiempo.
A veces me cuestiono por qué no soporto ciertas voces alrededor mío.
Especialmente la tuya.
Esa que conlleva un gran tono de agresividad, como si no alcanzaran las palabras para describir todo el dolor que llevas dentro.
Esa que desde mi niñez, me brindó cierto dolor, ciertas ganas de que no estuvieras.
Y es que al fin de cuentas, sos mi gran acompañante y a la vez sos nada.
Sos aquella persona que quiso brindar amor y terminó dando grietas.
Sos aquella persona que se ató a la mía, como si fuese un objeto del cual hay que cuidar.
Me sigo preguntando por qué todavía tenes la necesidad de arrastrarme con vos.
Por qué nuestros recuerdos de diversión sólo los puedo contar con una mano.
Por qué tienes la necesidad incontrolable de vivir a través de mi.
Quizás no haya respuestas.
Quizás todavía creas que pensar en el futuro importa más que el presente.
Quizás recién te des cuenta cuando ya no me veas más todos los días.
Cuando me despida de vos, cuando por fin pueda empezar mi vida.
Y sí, hablo de empezar mi vida.
Porque a tu lado mi vida se estanca.
Porque a tu lado mi vida se achica, se vuelve un “casi”.
Porque un abrazo tuyo puede curar todas mis heridas,
pero aún así, una sola palabra de tu boca puede hacer sangrar cada una de ellas.