El indigente,
el malquerido de la familia por ser pobre,
el hombre aquel que alguna vez fue criatura inocente de
resplandecientes ojos,
el inocente niño ya adulto
olvidado por su estirpe, la sociedad, la casa,
deambula sólo por las calles del misterio tal fantasma en
camposanto,
y a paso lento lleva un costal al hombro todo lleno de
recuerdos,
y sus ojos tristes y perdidos miran el suelo
buscando en algún lado
esas huellas inocentes y alegres dejadas en la infancia,
para calmar un poco su adversidad de indigencia.
Luecamon
el malquerido de la familia por ser pobre,
el hombre aquel que alguna vez fue criatura inocente de
resplandecientes ojos,
el inocente niño ya adulto
olvidado por su estirpe, la sociedad, la casa,
deambula sólo por las calles del misterio tal fantasma en
camposanto,
y a paso lento lleva un costal al hombro todo lleno de
recuerdos,
y sus ojos tristes y perdidos miran el suelo
buscando en algún lado
esas huellas inocentes y alegres dejadas en la infancia,
para calmar un poco su adversidad de indigencia.
Luecamon