De lejanas orillas de otros mares,
de apartados y ajenos continentes.
De colinas y pétreos accidentes
de riberas, pantanos y manglares.
Vienen ecos en cúmulo acuciante
a curar los dolores más urgentes,
en vacuna de verbos combatientes,
del tálamo de mi alma bienandante.
Y convengo no hacer falaces lances
y seguir en la línea que merecen
mis hermanos cantores de ultramar
que a las flores y amores dan romances
que a las penas en versos adormecen
y en sus letras me doy al buen amar.
de apartados y ajenos continentes.
De colinas y pétreos accidentes
de riberas, pantanos y manglares.
Vienen ecos en cúmulo acuciante
a curar los dolores más urgentes,
en vacuna de verbos combatientes,
del tálamo de mi alma bienandante.
Y convengo no hacer falaces lances
y seguir en la línea que merecen
mis hermanos cantores de ultramar
que a las flores y amores dan romances
que a las penas en versos adormecen
y en sus letras me doy al buen amar.
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