Niko95
Poeta
Hermoso e inquietante momento
en el que esos dos salieron de su cuento,
revoloteaban los cuervos
y se podía sentir el dulce veneno.
Ella llevaba un vestido rojo
y el un sombrero negro
con una calavera en el centro,
conectados estaban sus ojos
y así pues sus almas;
la de él era negra como las sombras,
y la de ella blanca como las estrellas luminosas,
eran polos opuesto pero se atraían y amaban.
La curiosidad era tanta
que se podía notar en el aire,
tanta que se podía cortar con un cuchillo,
el color rojo su favorito,
aprendían más sobre el mundo,
ellos en un bucle infinito
y el mundo dando vueltas en círculos,
simplemente se miraban mudos.
El Sol no les iluminaba,
ellos mismos brillaban,
su luz era otro cuento,
era otro hermoso e inquietante momento.
en el que esos dos salieron de su cuento,
revoloteaban los cuervos
y se podía sentir el dulce veneno.
Ella llevaba un vestido rojo
y el un sombrero negro
con una calavera en el centro,
conectados estaban sus ojos
y así pues sus almas;
la de él era negra como las sombras,
y la de ella blanca como las estrellas luminosas,
eran polos opuesto pero se atraían y amaban.
La curiosidad era tanta
que se podía notar en el aire,
tanta que se podía cortar con un cuchillo,
el color rojo su favorito,
aprendían más sobre el mundo,
ellos en un bucle infinito
y el mundo dando vueltas en círculos,
simplemente se miraban mudos.
El Sol no les iluminaba,
ellos mismos brillaban,
su luz era otro cuento,
era otro hermoso e inquietante momento.