Sonum
Poeta recién llegado
Bajo la mejor falsía estoy, traspasada por alfileres, no puedo con la inocencia, doy paso a la indecencia, no soy mujer puritana, ni tomo decisiones ortodoxas, en mi mente se plasma la lascivia.
No hay mujer santa, ni monja virgen, todas somos corrompidas por el deseo descomunal de los bellos hombres, aquellos seres indescifrables, caóticos, varoniles y llenos de virilidad.
Esos seres que cautivan y enloquecen a las doncellas, aquellos seres que permiten que nuestra existencia sea placentera, dulce manjar bendito, armoniosos son sus cuerpos y bellos sus surcos.
Debajo de ellos florecen las mujeres, únicas e independientes, con carácter febril y furia de temer, sensatas son aquellas que aprenden de la espiga, sus manos son hechas por rosas; sus cuerpos por diosas, en su madrigal están todos sus amores, ninguno es olvidado y algunos son odiados.
No hay mujer santa, ni monja virgen, todas somos corrompidas por el deseo descomunal de los bellos hombres, aquellos seres indescifrables, caóticos, varoniles y llenos de virilidad.
Esos seres que cautivan y enloquecen a las doncellas, aquellos seres que permiten que nuestra existencia sea placentera, dulce manjar bendito, armoniosos son sus cuerpos y bellos sus surcos.
Debajo de ellos florecen las mujeres, únicas e independientes, con carácter febril y furia de temer, sensatas son aquellas que aprenden de la espiga, sus manos son hechas por rosas; sus cuerpos por diosas, en su madrigal están todos sus amores, ninguno es olvidado y algunos son odiados.
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