Anibal Rodriguez
Poeta adicto al portal
Con cuantas esperanzas los héroes murieron,
soñando todo el tiempo con paz y libertad,
la sangre de sus venas al pueblo le ofrecieron
llevando la corona que da la dignidad.
El brillo de justicia que todo ser anhela
fulgía en sus pupilas con densa claridad,
sus almas generosas con noble y roja estela
henchidos de heroísmo supieron despertar,
y llenas con ensueños ardieron cual la vela
que llevan los que saben su patria venerar.
Nacieron con la estirpe de honor y valentía,
con la savia bendita del que sabe luchar;
abonaron la tierra con su gran hidalguía
con raíces profundas de madroños frondosos,
en su lluvia de sueños la bondad florecía
alumbrando el futuro con sus rayos gloriosos.
La dádiva que dieron tan solo puede fluir
de aquellos que poseen fervores luminosos
de encontrar la justicia, sin el miedo a morir.
Vistieron los penachos que visten los guerreros,
su vida la entregaron buscando el porvenir;
sus cantos son los cantos que cantan justicieros
cubiertos con el manto de enhiestos pabellones,
los cuales con ardores defienden tesoneros,
dejando grandes huellas en nobles corazones
que buscan en su ejemplo la luz de la victoria;
y brotan de su pecho las grandes ilusiones
de aquellos que se fueron camino de la gloria.
Autor: Aníbal Rodríguez.
Última edición: