Rosario le nació chiquita
la universidad le abrió más el apetito
buscó
haciendo finita a América sobre dos ruedas
hasta encontrar causas ajenas
que le calmaron los retorcijones de estómago
mientras de a poco
desembocaba en paredones
mujer, hijos
y un cargo sobre el que cualquiera hubiese engordado…
pero pronto le entró la disnea
y con la nada otra vez al cuello
echó mano a la siempre prostituible excusa de la “Libertad”
para después de revotar en el Congo
dejarse emboscar por la certeza de que la Revolución
es más cuestión de casualidad, que de cojones
en una Bolivia que nunca
nunca
echo a andar
y fue la tierra que sin discernir entre el héroe
o la avería
lo diluyó en los odios de algunos
el bronce de otros
y la indiferencia absoluta de los que cada día
nos van naciendo más viejos.
la universidad le abrió más el apetito
buscó
haciendo finita a América sobre dos ruedas
hasta encontrar causas ajenas
que le calmaron los retorcijones de estómago
mientras de a poco
desembocaba en paredones
mujer, hijos
y un cargo sobre el que cualquiera hubiese engordado…
pero pronto le entró la disnea
y con la nada otra vez al cuello
echó mano a la siempre prostituible excusa de la “Libertad”
para después de revotar en el Congo
dejarse emboscar por la certeza de que la Revolución
es más cuestión de casualidad, que de cojones
en una Bolivia que nunca
nunca
echo a andar
y fue la tierra que sin discernir entre el héroe
o la avería
lo diluyó en los odios de algunos
el bronce de otros
y la indiferencia absoluta de los que cada día
nos van naciendo más viejos.
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