FranPayne
Poeta recién llegado
Caminé junto a la orilla un buen rato.
Sabía que a veces es poco lo que traen, los días que traen demasiado.
Es la matemática pura de la ambición, nunca es suficiente.
Pero si no lo intentas con todas tus ganas estas perdido y las excusas o el inmovilismo saben más amargos que el fracaso, si es que existe tal cosa.
Cuando estaba a punto de terminar mi caminata, un hombre me llamó y levantando la mano me ofreció una cerveza. Estaba sentado sobre la arena, en bañador.
Abrí la lata, estaba agitada.Lo sabía por que había tanta espuma en su boca como en la furia de olas.Seguramente aquel hombre recorrio un largo camino para llegar hasta aquí.
Me contó que su chica lo había dejado por el contorsionista de un circo hacia tan solo unos días.
Estaba deprimido, pero saldría de esta. El infierno no está hecho para los débiles, hay que saber arder sin quemarse.
Sabía que a veces es poco lo que traen, los días que traen demasiado.
Es la matemática pura de la ambición, nunca es suficiente.
Pero si no lo intentas con todas tus ganas estas perdido y las excusas o el inmovilismo saben más amargos que el fracaso, si es que existe tal cosa.
Cuando estaba a punto de terminar mi caminata, un hombre me llamó y levantando la mano me ofreció una cerveza. Estaba sentado sobre la arena, en bañador.
Abrí la lata, estaba agitada.Lo sabía por que había tanta espuma en su boca como en la furia de olas.Seguramente aquel hombre recorrio un largo camino para llegar hasta aquí.
Me contó que su chica lo había dejado por el contorsionista de un circo hacia tan solo unos días.
Estaba deprimido, pero saldría de esta. El infierno no está hecho para los débiles, hay que saber arder sin quemarse.