ufffffffffffffffffffffffffffffff, mi querida amiga, uffff, vaya lucha interna en la que estás inmersa. En mis 6 décadas de vida, ya he pasado por eso, en dos o tres ocasiones. Las dudas e incertidumbres, el autoengaño, el despertar una mañana "desvistiendo la verdad". El almíbar con el que endulzamos nuestras carencias (internas y externas). La determinación a no seguir ""endulzados" por espejismos. Todo ello fusionado con buenas dosis de melancolía, arrebato, nostalgia, falsas ilusiones y esperanzas, de querer desprendernos de lo "guardado en la alacena", pero queriendo seguir guardándolo, sin arrepentirnos de lo entregado, pero, en el fondo, con rabia interna por ser asi ded "blandos", y aderezado con una pizca de resentimiento y reproche. Todo ello, para que, finalmente, como nos hagan llegar cantos de sirena (o de sireno en caso de una mujer, jaja) , todo lo dicho, pensado, y determinado, se venga abajo y claudiquemos de nuevo, hasta que llega un día en que ya no se claudica.
Creo que me hice una película de tu poema, jajajajaja. A lo mejor no entendí nada de lo que querías expresar, jajajaja. Pero sea como sea, así lo interpreté, y así lo he comentado (en su contenido).
En su continente, pues decirte que, como siempre, despliegas tus ingentes recursos para pincelar en palabras la belleza que contiene la buena poesía. Por ello, te dejo todas las estrellas de mi Andalucía.
Besos en alas de los vientos.