HIJA DE LUZ
Hija de luz,
niña de nieve y blanca nube,
desciende tus ojos
allá donde la sombra reposa la cabeza.
Niña hermosa,
niña rosa
suelta tus pétalos,
libera tus pájaros;
deja nacer la flor de tu pecho
en los eriales amarillos,
deja volar las mariposas
de tu aliento.
Hija del alba,
extiende ya sin ambages tu lumbre.
Aquí en sombra y olvido
yace mi cuerpo roído
por la lluvia
y la soledad.
Niña de sol,
cubre de lumbre
mis noches, mi tétrica vida.
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