Hijo de la ciudad del Nexo

JimmyShibaru

Poeta recién llegado
Hola a todos! a ver que os parece este relato largo que llevo meses escribiendo.
No lo tengo terminado todavía pero ya no me falta mucho para ponerle punto y final.
Os dejo con la primera parte e iré subiendo las demás poco a poco.

Relato:
En una ciudad devastada por la pobreza, los habitantes sobreviven cazando ratas para alimentarse. Los edificios de cemento y sus cicatrices muestran el deterioro constante y la desesperanza. El suelo arenoso es la alfombra de la urbe. Tubos grandes y largos a los costados. Insectos paseándose a sus anchas por los escombros que son parte de esta metrópoli decadente.

Un chico de veintitantos años, se calienta las manos en el fuego que surge de un barril, el frío azota con fuerza. Se agarra la chaqueta mientras tiembla todo su cuerpo. En una esquina de la prenda se puede ver un símbolo que representa a la antigua ciudad del Nexo, ahora solo queda el recuerdo del pasado.

Los profundos ojos del joven se centran en el fuego, mientras pide a los dioses protección. Coge el collar del cual en un círculo se puede ver en plateado la letra “K”; a la par que una lágrima se desliza por su delgada mejilla.

El gobierno que se impone con la fuerza implacable de sus soldados patrullando las calles. La antigua guerra es un recuerdo difuso, pero aun presente en las conciencias. En cuanto a la industria, la ciudad del Nexo casi no tiene con que levantar su economía, por lo que sobrevivir es todo un reto. Algunos hasta venden drogas.

El joven llamado Kai empieza a hablar consigo mismo en voz baja, el momento es interrumpido por un caminar de una mujer mayor que hace resonar la arena; la madre se acerca con su bastón en forma de rama gruesa y de madera. Lo abraza. Se calienta las manos con el fuego, suspira, a lo que el se la mira de reojo observando la pena que invade a su querida progenitora.

—Esta noche los espíritus y los dioses nos darán fuerza para sobrevivir —dice la madre.

—La situación es insostenible. Toda mi vida es una ruina. Quiero cambiar las cosas —responde Kai, con la frustración recorriéndole el cuerpo.

—Son tiempos difíciles, pero... aún hay esperanza, supongo —murmura la madre, su voz temblorosa.

Kai se queda mirando el fuego, absorto en sus pensamientos. Su respiración se vuelve rápida, su puño apretado con más fuerza a cada segundo. Mira a su madre fijamente, ella, impactada, retrocede asustada.

—No te preocupes. Yo comenzaré una revuelta contra este sistema —dijo el joven con firmeza.

—No estás preparado, Kai —replica la madre, temiendo lo peor—. Tienes que pensar en ti, en nosotros, en tu gente.

—¡Eso es lo que hago, joder! Solo necesito aliarme con gente dispuesta a luchar —responde Kai, sus ojos brillando mientras las lágrimas amenazan con caer.

La madre de Kai se retira en un pasmoso silencio, como si pudiera sentir que algo realmente malo esta apunto de pasar. Kai da unos pasos hacia la derecha. Un olor fuerte y desagradable se apodera de su nariz. El estercolero lleno de la basura y trastos que hace siglos no se utilizan se amontonan en frente. De repente, el silencio fue quebrado por el tintineo de una lata cayendo por el vertedero, como un susurro que se expande por toda la ciudad.

Una rata sale disparada; sus patas dejan un rastro de polvo. De forma rápida, Kai busca en su bolsillo un aparato compacto, metálico y brillante, el cual activa de un toque. Lanza el aparato hacia la rata; unos pinchos metálicos salen, matando a la rata. Agarra el animal y le arranca la piel junto a su pelaje, acerca la rata cruda al fuego para terminar comiendo la carne ya cocinada.
 
Hola a todos! a ver que os parece este relato largo que llevo meses escribiendo.
No lo tengo terminado todavía pero ya no me falta mucho para ponerle punto y final.
Os dejo con la primera parte e iré subiendo las demás poco a poco.

Relato:
En una ciudad devastada por la pobreza, los habitantes sobreviven cazando ratas para alimentarse. Los edificios de cemento y sus cicatrices muestran el deterioro constante y la desesperanza. El suelo arenoso es la alfombra de la urbe. Tubos grandes y largos a los costados. Insectos paseándose a sus anchas por los escombros que son parte de esta metrópoli decadente.

Un chico de veintitantos años, se calienta las manos en el fuego que surge de un barril, el frío azota con fuerza. Se agarra la chaqueta mientras tiembla todo su cuerpo. En una esquina de la prenda se puede ver un símbolo que representa a la antigua ciudad del Nexo, ahora solo queda el recuerdo del pasado.

Los profundos ojos del joven se centran en el fuego, mientras pide a los dioses protección. Coge el collar del cual en un círculo se puede ver en plateado la letra “K”; a la par que una lágrima se desliza por su delgada mejilla.

El gobierno que se impone con la fuerza implacable de sus soldados patrullando las calles. La antigua guerra es un recuerdo difuso, pero aun presente en las conciencias. En cuanto a la industria, la ciudad del Nexo casi no tiene con que levantar su economía, por lo que sobrevivir es todo un reto. Algunos hasta venden drogas.

El joven llamado Kai empieza a hablar consigo mismo en voz baja, el momento es interrumpido por un caminar de una mujer mayor que hace resonar la arena; la madre se acerca con su bastón en forma de rama gruesa y de madera. Lo abraza. Se calienta las manos con el fuego, suspira, a lo que el se la mira de reojo observando la pena que invade a su querida progenitora.

—Esta noche los espíritus y los dioses nos darán fuerza para sobrevivir —dice la madre.

—La situación es insostenible. Toda mi vida es una ruina. Quiero cambiar las cosas —responde Kai, con la frustración recorriéndole el cuerpo.

—Son tiempos difíciles, pero... aún hay esperanza, supongo —murmura la madre, su voz temblorosa.

Kai se queda mirando el fuego, absorto en sus pensamientos. Su respiración se vuelve rápida, su puño apretado con más fuerza a cada segundo. Mira a su madre fijamente, ella, impactada, retrocede asustada.

—No te preocupes. Yo comenzaré una revuelta contra este sistema —dijo el joven con firmeza.

—No estás preparado, Kai —replica la madre, temiendo lo peor—. Tienes que pensar en ti, en nosotros, en tu gente.

—¡Eso es lo que hago, joder! Solo necesito aliarme con gente dispuesta a luchar —responde Kai, sus ojos brillando mientras las lágrimas amenazan con caer.

La madre de Kai se retira en un pasmoso silencio, como si pudiera sentir que algo realmente malo esta apunto de pasar. Kai da unos pasos hacia la derecha. Un olor fuerte y desagradable se apodera de su nariz. El estercolero lleno de la basura y trastos que hace siglos no se utilizan se amontonan en frente. De repente, el silencio fue quebrado por el tintineo de una lata cayendo por el vertedero, como un susurro que se expande por toda la ciudad.

Una rata sale disparada; sus patas dejan un rastro de polvo. De forma rápida, Kai busca en su bolsillo un aparato compacto, metálico y brillante, el cual activa de un toque. Lanza el aparato hacia la rata; unos pinchos metálicos salen, matando a la rata. Agarra el animal y le arranca la piel junto a su pelaje, acerca la rata cruda al fuego para terminar comiendo la carne ya cocinada.
Interesante y grata lectura.

Saludos
 
Kai tiene un buen desarrollo inicial, mostrando tanto su rabia como su determinación, pero también una vulnerabilidad reflejada en su relación con su madre.
esperando más partes .)
 

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