tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acortando la robustez de los caminos con la mirada baja y reflexiva, reacomodando su realizabilidad limitativa. Apocando vicisitudes y tetricidades practicas involuntarias.
Piensa el hombre solitario y abatido, parado frente al espejo de pie.
La calma es una agonía constante, brilla calamitosa en la sangre malevolente, parece sulfurar a los mundanos.
Las cotidianas batallas amorfas tan decisivas, para una existencia nefasta, llena de súplica y sed, en los espacios poco imaginables.
Somos hijos del dolor y de la ira sensualmente enamorada y demente; somos hijos de la demencia.
Hijos de esta loca pesadilla a la que llamamos vida.
Luego de éste profundo pensamiento.
Dio dos pasos al costado y se arrojó sobre la cama a mirar un viejo capitulo de
Abbot & Costello.
Piensa el hombre solitario y abatido, parado frente al espejo de pie.
La calma es una agonía constante, brilla calamitosa en la sangre malevolente, parece sulfurar a los mundanos.
Las cotidianas batallas amorfas tan decisivas, para una existencia nefasta, llena de súplica y sed, en los espacios poco imaginables.
Somos hijos del dolor y de la ira sensualmente enamorada y demente; somos hijos de la demencia.
Hijos de esta loca pesadilla a la que llamamos vida.
Luego de éste profundo pensamiento.
Dio dos pasos al costado y se arrojó sobre la cama a mirar un viejo capitulo de
Abbot & Costello.