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hilachas de humo

salgomanzano

Poeta veterano en el portal
Pasa el tiempo,
pasan días,
resbalo pensares
por las rampas
de la luna.

Sentado en banco
de tabla,
el mirar se me ensancha,
el pensar se me alarga,
veo la Noche Oscura
del alma
-que el pecho
me oprime
el corazón
de la existente caja-.

Amé a una linda azteca
-en el recuerdo para siempre quedana:
versos cosidos
entre juncos
de río,
resbalando sus muslos
"cual peces en el agua"-.

Solo voy andando,
solo en la soledad sola,
sin una mano
agarrada a la mía,
sin un hombro donde apoyar
el querer amoroso
de la distancia...

Muérame ya
al Destino le pido
-seré feliz
en la Otra Orilla-,
que los puñales
de la efímera vida
rasgan los velos
de mi existencia.

Amé a una lina mexicana
que regó los rosales
que en la ladera del monte tenía.

Su nombre y el mío
grabados en la roca
-a medio camino
entre México y España-,
entrelazados quedarán
cual dos ramas de olivo
floreciendo: ella, dalias
-no somos ni Romeo ni Julieta,
somos Alicia y Salva,
tatuados en la piedra-.

-salvador-
ubeda,21 agosto
 
Última edición:
Que hermoso poema has dejado,
dentro de la melancolía el amor nunca muere,
y queda tatuado en el corazón en el alma,
amar es dar la vida misma, sin importar distancias,
nada empanara el amor que hubo y seguirá existiendo,
cuando dos personas se aman,
dicen que si mueren se siguen queriendo
y que después son sinsontles que cantan al amor,
el tuyo y el mio, no solo esta gravado en una piedra
esta en el corazón tatuado y sellado el amor único de los dos,
mas nadie puede traspasar ese lumbral de amor,
jamas nadie podrá decir como tu y yo que en años nos hemos amado,
en peleas y reconciliaciones, pero siempre el amor ha vencido todo,
te amo!!!! te amo!!! y eso nadie lo puede cambiar
 
Pasa el tiempo,
pasan días,
resbalo pensares
por las rampas
de la luna.

Sentado en banco
de tabla,
el mirar se me ensancha,
el pensar se me alarga,
veo la Noche Oscura
del alma
-que el pecho
me oprime
el corazón
de la existente caja-.

Amé a una linda azteca
-la amaré mientras viva:
versos cosidos
entre juncos
de río,
resbalando sus muslos
"cual peces en el agua"-.

Solo voy andando,
solo en la soledad sola,
sin una mano
agarrada a la mía,
sin un hombro donde apoyar
el querer amoroso
de la distancia...

Muérame ya
al Destino le pido
-seré feliz
en la Otra Orilla-,
que los puñales
de la efímera vida
rasgan los velos
de mi existencia.

Amé a una lina mexicana
que regó los rosales
que en la ladera del monte tenía.

Su nombre y el mío
grabados en la roca
-a medio camino
entre México y España-,
entrelazados quedarán
cual dos ramas de olivo
floreciendo: ella, dalias
-no somos ni Romeo ni Julieta,
somos Alicia y Salva,
tatuados en la piedra-.

-salvador-
ubeda,21 agosto

Precioso y melancólico poema, el amor nunca muere, se tatua en piedra, como has dicho.

Te felicito, amigo.

Besos y estrellitas toitas.
 
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