eres la mujer de sal que vive en la hiperbórea fronteriza.
Entre los sueños y la vigilia.
Tu voz es el velo cristalino que cubre el pasado y lo convierte a ratos en pesadilla y a ratos en recuerdo.
Andarás así por la noche, a tientas, quizás con el candil, visitando la esencia de la lejanía, amando los horizontes oscuros más allá de lo nacido.
Como mentirle a los engranajes de lo dormido,
mirando a los ojos a grandes bestias de tus propias pesadillas, hechas de niebla, en los bosques secos de arboles de piel blanca y fría, bajo una corona nocturna que no acaba de ser la tuya.
Entre los sueños y la vigilia.
Tu voz es el velo cristalino que cubre el pasado y lo convierte a ratos en pesadilla y a ratos en recuerdo.
Andarás así por la noche, a tientas, quizás con el candil, visitando la esencia de la lejanía, amando los horizontes oscuros más allá de lo nacido.
Como mentirle a los engranajes de lo dormido,
mirando a los ojos a grandes bestias de tus propias pesadillas, hechas de niebla, en los bosques secos de arboles de piel blanca y fría, bajo una corona nocturna que no acaba de ser la tuya.