ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
.
.
.
.
HIPÓTESIS DEL ALA
.
.
.
.
Dicen que Shakespeare está vivo;
que toma yerba mate
lo mismo que tequila;
que a las una va al rodeo de Los Andes,
y a las dos en punto,
después de encenderle un cigarrillo
a la estatua de Gardel
visita la tumba de Huidobro.
Dicen
que permanece sincrónicamente tendido
con los ojos clavados en el cielo de Acapulco
mientras lee de pasada el New York Times;
que de vuelta a sus asuntos,
reflexiona un poco sobre la muerte;
que cree en la vida eterna y dice dice,
lo mismo que charla entre sus sís,
consigo mismo
a la vez que sorbe un trago en algún bar de Madrid.
Y bien se pudiera decir que es puño y pecho,
que andando se hace camino
a través de los aires
viniendo a hacer escalas simultáneas en distintas terminales;
que no tiene cumpleaño
puesto que nunca ha nacido y tal vez sea inmortal;
que con un solo guarismo sale al mundo
y que es tremendo;
que tiene cantidad incógnita de dedos
y que lee
a la velocidad del rayo.
Otros dirán
que cual un Peter Pan añejo
vive donde nunca
y probablemente jamás.
Mientras que uno,
sencillo como un dedo y, siendo apenas uno,
envejece,
se sienta entre las sombras a pensar en espectros,
y poetiza sobre espectros esperando acaso,
dar el palo al gato,
hasta oír en un correo electrónico discreto:
“Vaya genio,
te invitamos a ser parte de nosotros. Firma: Carlos”,
mientras se muerde la lengua en la sombra,
y sigue siendo sombra,
y vive de sombra
y muere de sombra en el completo anonimato.
.
.
.
.
.
.
.
.
HIPÓTESIS DEL ALA
.
.
.
.
Dicen que Shakespeare está vivo;
que toma yerba mate
lo mismo que tequila;
que a las una va al rodeo de Los Andes,
y a las dos en punto,
después de encenderle un cigarrillo
a la estatua de Gardel
visita la tumba de Huidobro.
Dicen
que permanece sincrónicamente tendido
con los ojos clavados en el cielo de Acapulco
mientras lee de pasada el New York Times;
que de vuelta a sus asuntos,
reflexiona un poco sobre la muerte;
que cree en la vida eterna y dice dice,
lo mismo que charla entre sus sís,
consigo mismo
a la vez que sorbe un trago en algún bar de Madrid.
Y bien se pudiera decir que es puño y pecho,
que andando se hace camino
a través de los aires
viniendo a hacer escalas simultáneas en distintas terminales;
que no tiene cumpleaño
puesto que nunca ha nacido y tal vez sea inmortal;
que con un solo guarismo sale al mundo
y que es tremendo;
que tiene cantidad incógnita de dedos
y que lee
a la velocidad del rayo.
Otros dirán
que cual un Peter Pan añejo
vive donde nunca
y probablemente jamás.
Mientras que uno,
sencillo como un dedo y, siendo apenas uno,
envejece,
se sienta entre las sombras a pensar en espectros,
y poetiza sobre espectros esperando acaso,
dar el palo al gato,
hasta oír en un correo electrónico discreto:
“Vaya genio,
te invitamos a ser parte de nosotros. Firma: Carlos”,
mientras se muerde la lengua en la sombra,
y sigue siendo sombra,
y vive de sombra
y muere de sombra en el completo anonimato.
.
.
.
.
.
Última edición: