Tolkien
Poeta recién llegado
Esta historia que os cuento,
Ronda el tiempo de los castillos,
Tiempo de valentía,
De caballeros oscuros, o salvadores,
Por no mencionar la brujería.
En una llanura verde intenso,
Bajo un sol castellano,
Nos brinda con valor un indefenso,
Caballero andante vascongado.
No lleva más que una daga,
Un potrillo y cuatro trapos,
Un escudo, una manta,
Y un traje de aldeano.
Y que decir de su vida,
Más que por orgullo se mantiene,
Que casi ni come ni bebe,
No más que un poco cecina,
Y pan que le da la plebe.
Y os preguntareis quien es
Este pobre caballero,
Que no es por culpa del dinero,
Ni que este en ruina,
Sino que por orgullo, lo cual fascina,
Se bate en duelo con el mismo,
Por llegar a Santiago de Compostela,
Donde su camino termina.
Y es que lo único que él pide,
Son fuerzas para el peregrinaje,
Pues el había prometido,
Que por lo menos una vez en la vida,
Iría a pie hasta aquel lindo paraje,
Donde se encuentra la tumba querida,
De uno de los 12 apóstoles,
A los que se les rinde homenaje.
Ahora que sabéis de su vida,
Solo queda deciros,
Que tras mucho sufrimiento,
Llego su tan esperado momento,
En el que llego a Santiago,
Luchando por no caer al cemento.
Y este caballero vascongado,
Allí terminó su camino,
A los pies de Santiago Apóstol,
Donde por siempre quedo dormido.
Saludos a todos los lectores
Ronda el tiempo de los castillos,
Tiempo de valentía,
De caballeros oscuros, o salvadores,
Por no mencionar la brujería.
En una llanura verde intenso,
Bajo un sol castellano,
Nos brinda con valor un indefenso,
Caballero andante vascongado.
No lleva más que una daga,
Un potrillo y cuatro trapos,
Un escudo, una manta,
Y un traje de aldeano.
Y que decir de su vida,
Más que por orgullo se mantiene,
Que casi ni come ni bebe,
No más que un poco cecina,
Y pan que le da la plebe.
Y os preguntareis quien es
Este pobre caballero,
Que no es por culpa del dinero,
Ni que este en ruina,
Sino que por orgullo, lo cual fascina,
Se bate en duelo con el mismo,
Por llegar a Santiago de Compostela,
Donde su camino termina.
Y es que lo único que él pide,
Son fuerzas para el peregrinaje,
Pues el había prometido,
Que por lo menos una vez en la vida,
Iría a pie hasta aquel lindo paraje,
Donde se encuentra la tumba querida,
De uno de los 12 apóstoles,
A los que se les rinde homenaje.
Ahora que sabéis de su vida,
Solo queda deciros,
Que tras mucho sufrimiento,
Llego su tan esperado momento,
En el que llego a Santiago,
Luchando por no caer al cemento.
Y este caballero vascongado,
Allí terminó su camino,
A los pies de Santiago Apóstol,
Donde por siempre quedo dormido.
Saludos a todos los lectores