Wiccambar
Poeta adicto al portal
No había nada que sirviera en mi escasa vida
ningún lugar donde esconderme
ni siquiera en mis sombras y gritos.
Recuerdo que siempre vestía avergonzada de silencios y miedos,
sin oportunidades, sin levantar la cara,
cansada de la humillación y de apretar mis dientes.
Huí miles de veces, pero solo una no fue un sueño.
Odié tantos días,
desde el momento que la razón abrió mis ojos malheridos,
ciegos de tanto callar las llagas del alma.
Privada de libertad en libertad ausente
¡No hables! ¡No opines! ¡No sientas!
¡No sueñes! ¡No tengas esperanzas!
¡No eres nadie! ¡No vales nada!
Y empecé a escribir al viento el sufrimiento
a las piedras el miedo que viene de todos lados,
al polvo le hablé del llanto seco;
Encontré un cuaderno viejo, lo vestí de color negro
y escribí de negro mi escasa vida,
de odio mi silencio, de rencor mis sueños
de ira mis sonrisas, de orgullo mi humildad,
de furia mi infancia, de olvido mi adolescencia
En algún momento
tiré a la basura aquel cuaderno viejo, mi único amigo,
aun vestido de negro;no cambió su historia;
todo lo escrito en el quedo en mi,
aun arrastro de el las pesadillas;
De nuevo volví a escribir, otra historia más negra.
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