Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una tarde de marzo en mi memoria
Absorta, mirando la gente pasar
Por mi lado, corren mil historias
Disfrazadas, llevan algo que ocultar
Su rostro, irrefutable alegoría
De amores que buscan atesorar
Son un fiel reflejo de esta alma mía
Que reniega tercamente de olvidar
Esperanza de fundirme en sus brazos
Recuperando los años perdidos
Me imagino tumbada en su regazo
Perdiendo la razón y hasta el sentido
Estrechando más fuerte nuestros lazos
Dos almas enhebradas por cupido