XANA
Poeta fiel al portal
Se dice que los recuerdos se ubican
en ese mirar hondo que respira
entre el tiempo y la memoria,
y quizá aún no sea tarde,
y el cielo no demore en ofrecernos
una palabra esdrújula
que alivie el peso de las sombras,
cual si fuera una voz de neón
derramándose sobre la bóveda
de todos los himnos y las lluvias.
Tal vez una mañana se despierte
con un perro que ladre canciones
de amor a los pies de la cama,
para disipar todos los temores
que aúllan en el viento.
Sabemos que nada se mueve
en la lentitud de los abismos,
si acaso una luz queriendo rebelarse
en su trágico itinerario hacia el ocaso,
o en la lasitud de otras verdades ignoradas.
Aún ciegos, deseamos entregarnos
al conocimiento, y saltamos a la corriente
de la vida aun a suerte de perder
el pie en sus profundidades e ir
a amanecer cadáveres en sus orillas.
Soñamos, desvelados, con aquello
que se nos oculta a años luz
de cualquier remota parte,
anhelamos alcanzar el alto vuelo para saciarnos
de una sed más antigua que este mundo;
y aún así, el tiempo va dejando huellas
a su paso como fantasmas que vagaran
libres de la onerosa carga de sus osamentas,
como hitos que nos dieran razón de la existencia.
en ese mirar hondo que respira
entre el tiempo y la memoria,
y quizá aún no sea tarde,
y el cielo no demore en ofrecernos
una palabra esdrújula
que alivie el peso de las sombras,
cual si fuera una voz de neón
derramándose sobre la bóveda
de todos los himnos y las lluvias.
Tal vez una mañana se despierte
con un perro que ladre canciones
de amor a los pies de la cama,
para disipar todos los temores
que aúllan en el viento.
Sabemos que nada se mueve
en la lentitud de los abismos,
si acaso una luz queriendo rebelarse
en su trágico itinerario hacia el ocaso,
o en la lasitud de otras verdades ignoradas.
Aún ciegos, deseamos entregarnos
al conocimiento, y saltamos a la corriente
de la vida aun a suerte de perder
el pie en sus profundidades e ir
a amanecer cadáveres en sus orillas.
Soñamos, desvelados, con aquello
que se nos oculta a años luz
de cualquier remota parte,
anhelamos alcanzar el alto vuelo para saciarnos
de una sed más antigua que este mundo;
y aún así, el tiempo va dejando huellas
a su paso como fantasmas que vagaran
libres de la onerosa carga de sus osamentas,
como hitos que nos dieran razón de la existencia.