BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay hojas en ese manto crepuscular
derrumbes intactos que perturban sosiegos
hay hojas que tocan y palpan la mano otoñal
vestida de sarcasmos incipientes.
Hay hojas de árboles sencillos
que participan del aire cálido que promueven,
y sus filamentos sensibles ejercitan
la sangre, entrenándola para el latido.
Hay troncos erguidos que retoman la alegría
árboles tan escondidos que dan luz en vez de sombra,
higueras metálicas que absuelven la vida
de un castigo ulterior y divino.
Hay una mano rozando el agua estancada
una sola mano que protege de la erosión del cuerpo,
intercediendo siempre por la vida
en lugar de la muerte.
©
derrumbes intactos que perturban sosiegos
hay hojas que tocan y palpan la mano otoñal
vestida de sarcasmos incipientes.
Hay hojas de árboles sencillos
que participan del aire cálido que promueven,
y sus filamentos sensibles ejercitan
la sangre, entrenándola para el latido.
Hay troncos erguidos que retoman la alegría
árboles tan escondidos que dan luz en vez de sombra,
higueras metálicas que absuelven la vida
de un castigo ulterior y divino.
Hay una mano rozando el agua estancada
una sola mano que protege de la erosión del cuerpo,
intercediendo siempre por la vida
en lugar de la muerte.
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