Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Sed tenía de beber
de su efímero elixir,
dulce y cálido placer
alegría de vivir.
Quise conocer el cielo
en sus manos y en su piel,
tan solo el ardiente hielo
me sería siempre fiel.
Noches de pasión y gloria
vieron nuestro amanecer
y al desván de la memoria
se fueron a guarecer.
En este gélido lecho,
con las alas del ayer
vacío ya está mi pecho
¡algo en mí no va a volver!
No es tan fácil explicar
el porqué de mis empeños
ni qué remedio aplicar
al otoño de mis sueños.
Sé que tendrá que ocurrir
pero más hojas saldrán
en el árbol del vivir
¡los inviernos pasarán!
de su efímero elixir,
dulce y cálido placer
alegría de vivir.
Quise conocer el cielo
en sus manos y en su piel,
tan solo el ardiente hielo
me sería siempre fiel.
Noches de pasión y gloria
vieron nuestro amanecer
y al desván de la memoria
se fueron a guarecer.
En este gélido lecho,
con las alas del ayer
vacío ya está mi pecho
¡algo en mí no va a volver!
No es tan fácil explicar
el porqué de mis empeños
ni qué remedio aplicar
al otoño de mis sueños.
Sé que tendrá que ocurrir
pero más hojas saldrán
en el árbol del vivir
¡los inviernos pasarán!