Richard Nixon decía que le era más fácil redactar un discurso para exponer en varias horas, que escribir otro para decirlo en pocos minutos; ya que en el primero, lo llenaba de conocimientos, cifras y experiencias; en tanto que el segundo, le era muy difícil en razón de que tenía que trazar un universo de ideas en pocas palabras.
Su pensamiento es... ¡sencillamente muy agradable!