LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Yo te dije ¡basta!
Adiós a las noches ingrávidas,
a los cristales sangrantes
precipitados de mis ojos
destrozados en la almohada,
a los pañuelos mojados
de desdén y amargura.
Dije adiós a tus labios de hielo,
a tu gélido aliento,
a ese derrame febril
de fluido volcánico
apagado por nieves de olvido.
Me despedí de tu mala semilla.
Un día te busqué y ya no estabas.
Fue un alivio...
Hoy volviste a tocar a mi puerta,
desconfiada te miré a los ojos,
volví a perderme en ellos.
Me arrojé a tus brazos,
me fundí al calor de tus besos,
quedé prendida a los pliegues
de tu seda.
Ardí en el dulce crepitar
de antorchas llameantes.
Mi piel se encendió
al mínimo roce de tu esencia.
Me sorprendí abrazada
otra vez a tus sueños,
danzando empapada
por cálida lluvia
en este frío invierno.
Hoy te dije hola, amor.
Espero que esta vez
seas del bueno...
Empiezo de cero.
Un bello poema que crepita y se tizna entre esa dualidad de el adios y el reencuentro en lapislazulis de deseos. Sinceridad plena, sostenida en el diafragma de lo que uno necesita. Intenciones desbordantes que dejan las entrañas diluidas al leer ese sometimiento del verso a lo que se siente. Felices imagenes, mudez de lectura, disfrute insolito. te felicito un beso por este bello canto.