HHH senior
Poeta recién llegado
Parte 1:
Todo parecía apuntar que si,
todo el cielo se volvió gris.
Arrastraban sus voces, se lamentaban
y con desgarradas voces cantaban
por su fe hueca.
Vacíos son los ojos del vigilante,
al cielo siempre expectante,
credos negros, alma sucia;
su respiración: quejidos de amarga angustia:
"Oh! Que va a ser de mi?
Quién decide este oscuro porvenir?"
Arremolinados en un pozo del bastión,
saben ellos lo que es la educación,
los que cantan la grotesca canción
y caen en su propia espiral de condenación:
“CREDO IN DEI PATER, ERGO CREDO IN VACUI”
Parte 2:
Respiro lentamente contra la pared,
mis sucios cabellos esta vez arranqué,
me dice una y otra vez que es por mi bien.
No sé quien soy, no se quien es.
Y mientras busco mi camino
entre el odiar y el amar,
me siento presa del destino,
una marioneta del azar.
Y mis gritos lo buscan,
buscan un dios que murió,
a través del miedo y el dolor.
Mis súplicas desgarran el silencio
de la noche porque la luz ciega
a quien en la oscuridad moró.
Y quiénes somos?
Mis manos atadas con hilos
y mis ojos...
atormentadas almas buscando asilo
en los tuyos.
Y quién eres?
La que destroza mi soledad
la que la arranca de mi vida sin piedad,
y cuando se marcha...
la deja volver.
Todo parecía apuntar que si,
todo el cielo se volvió gris.
Arrastraban sus voces, se lamentaban
y con desgarradas voces cantaban
por su fe hueca.
Vacíos son los ojos del vigilante,
al cielo siempre expectante,
credos negros, alma sucia;
su respiración: quejidos de amarga angustia:
"Oh! Que va a ser de mi?
Quién decide este oscuro porvenir?"
Arremolinados en un pozo del bastión,
saben ellos lo que es la educación,
los que cantan la grotesca canción
y caen en su propia espiral de condenación:
“CREDO IN DEI PATER, ERGO CREDO IN VACUI”
Parte 2:
Respiro lentamente contra la pared,
mis sucios cabellos esta vez arranqué,
me dice una y otra vez que es por mi bien.
No sé quien soy, no se quien es.
Y mientras busco mi camino
entre el odiar y el amar,
me siento presa del destino,
una marioneta del azar.
Y mis gritos lo buscan,
buscan un dios que murió,
a través del miedo y el dolor.
Mis súplicas desgarran el silencio
de la noche porque la luz ciega
a quien en la oscuridad moró.
Y quiénes somos?
Mis manos atadas con hilos
y mis ojos...
atormentadas almas buscando asilo
en los tuyos.
Y quién eres?
La que destroza mi soledad
la que la arranca de mi vida sin piedad,
y cuando se marcha...
la deja volver.
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